le espeto a mi colega de gimnasio, que asiente sin dejar de flexionar su cintura desde el banco de abdominales. El sudor empapa mi cuerpo mientras veo, indignado, que mis tres series de 30 no han logrado que emerja ni una sombra de músculo bajo los excesos de mi abdomen.

Actualizado: Tengo agujetas en el sentido común, y me siento avergonzado por atreverme a llamar “esclavitud” a mi propia incoherencia.

Vuelvoactualisar: Además, tabletas de chocolate aparte, lo que no te cuentan es que los músculos que realmente se encargan de evitar el desparrame de la barriga no son sólo los músculos abdominales, sino unos que se encuentran un poco por debajo de ellos, los llamados transversales, que se pueden fortalecer de una forma mucho más sencilla: cada vez que estás cómodamente sentado en un retrete te dedicas a meter el ombligo lo máximo que puedas y lo mantienes así unos 20 segundos. Por supuesto, cuantas más veces repitas el ejercicio, mejor.