Al principio supuse que sería alguna indirecta y la cogí a regañadientes pero he abierto la caja y me he dado cuenta de que el verdadero regalo no era el minúsculo tarrito lleno de una crema, que parecía requesón caducado, el verdadero regalo era el prospecto. Dos hojas, nunca en dos hojas había creído yo que cupieran tantas letras, claro que lo primero que me advierte es qué es un producto "3 D" y eso ya impresiona, aunque de la explicación deduzco que eso del "3d" no quiere decir que sea un holograma extraído de una dimensión desconocida, sino que la cremita en cuestión además de revitalizar mis pobres tejidos, afina mis poros abiertos y, por el mismo precio, me da la luminosidad de un foco halógeno; Mal empezamos, mi madre siempre decía que lo que valía para todo no servía para nada. Pedazodesabialacadaver.