y a los cinco minutos aparecen dos despampanantes chulazos con carne por todos lados y más músculos que el chochenaguer antes de transformarse en una uva pasa. Resultan ser los repartidores de pizza, están todos sudados porque se les averió la moto y piden un vaso de agua. El agua fría se les hace irresistible, por lo que se echan el vaso encima y el líquido hace que sus ropas se transparenten. Se vuelven locos y comienzan a arrancarse la ropa mutuamente. A los cinco minutos, y sin que te des cuenta, los tienes desnudos peleándose por tu cuerpo. Semejante sueño no tiene más que una interpretación: las revistas y las películas pornográficas te están alejando de la realidad, así que pon los pies en la tierra y sal a buscarte alguien normal, maricón.