es un ejercicio muy sano que recomiendan todos los psicólogos –argentinos o no- antes de cualquier trauma que sabes que está al caer. Mentalizarse, esa es la clave para enfrentarse a la ley de la jungla que te espera durante el día, el problema es que nadie sabe que es eso de la mentalización y claro cada uno lo interpreta a su manera aunque, eso sí, el resultado es siempre el mismo, no sirve de nada; Bueno no exactamente de nada, cuando empezé a trabajar y en una de mis primeras “mentalizaciones” entendí ¡por fin! a que se refería aquel cura gordito cuando durante las interminables sesiones de catequesis nos repetía machaconamente que el mundo era un valle de lagrimas. Un valle de lagrimas.. ale! lo soltaba así y se quedaba más ancho que largo, bueno más bien no se “quedaba” sino que “era” más ancho que largo, y claro uno con seis o siete años no se podía permitir el lujo de preguntar lo que no entendía porque corría el riesgo de acabar mucho más liado, que en eso ya tenía práctica, no hacia ni una semana que con los mandamientos a cuestas se me ocurrió preguntar que era aquello de “no cometerás actos impuros” y la respuesta fue clara y rotunda, “pues que no fornicarás”, me dejó igual que si me hubiera leído de corrido un tratado de filosofía griega en arameo, pero por la cara que empezaba a poner recogí velas y me dí por mas que satisfecho de la explicación.