nunca lo he logrado comprender, la televisión es diversión y como tal no puede hacer algo que por definición es aburrido como educar. Ocho horas trabajando, ocho horas durmiendo.. al fin y al cabo solo nos queda un tercio de cada día para poder hacer lo que queramos y eso seguro que no es que se pongan a educarnos con programas coñazos sobre las intenciones estructurales del autor de un tratado de filosofía autobiográfica, por mucho que el escritor publique en una editorial que, casualmente, es de la misma propiedad que la cadena de televisión que intenta convencernos de la exquisitez, elegancia y conciencia social que se han reflejado en el libro en cuestión.


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