... que de una manera que rozaba la crueldad, se ponía rojo de ira cuando en las prácticas algún alumno cursi aprendiz de anamnesis, le soltaba a los pacientes un montón de eufemismos con la única intención de preguntarle si cagaba bien, pregunta elemental y obligatoria en cualquier reconocimiento; El paciente, que jamás en su vida había defecado, pero que si cagaba perfectamente solo se atrevía a balbucear que si eso era grave mientras el profesor gritaba desesperadamente sobre que lo primero para acercarse al paciente es hacerse entender, y cagar es cagar en todas las partes.


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