Hay cosas, que por muy cotidianas que sean a uno le cuesta imaginarse que los demás las hagan...
... por ejemplo, y a costa de ponerme escatológico: cagar. Es evidente que todo el mundo caga, pero si damos una mirada por las personas que normalmente tratamos o conocemos, en la mayoría de los casos se nos hace difícil imaginarnos en esa postura que, al contrario de la de parir o la de mear, no distingue ni de sexos ni de religiones. La verdad es qué la palabra no acompaña, por muy española de diccionario purista que sea, cagar suena mal, ni tan siquiera está en el corrector ortográfico del word y eso que es de la última versión, claro que algo aún más habitual como es mear tampoco aparece, ¿Alguien “micciona”?.


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